Workshop “Tu Esencia”

 

Workshop “Tu Esencia”

Hoy toca recapitular lo que supuso tanto para Miguel Ángel como para mi el curso que impartimos el martes y el miércoles en Zaragoza. Quizás sea bueno haber esperado unos días para hacer balance, no nos dejemos llevar por las emociones.

Para nosotros llevar a cabo “Tu Esencia” era un reto personal, apenas nos conocíamos al principio cuando decidimos aunar fuerzas y desarrollar un taller íntimo, centrado en nuestra visión de la fotografía de bodas, en nuestras carreras como fotógrafos de boda. Un binomio con el único fin de contar historias. La narrativa, esa amiga tan desconocida con el paso del tiempo, pero que se valora allá donde va.

Estos meses de preparación han sido muy duros, continuar con nuestra verdadera responsabilidad, nuestras parejas, ha sido nuestra mayor premisa, y hoy, ponemos el broche de oro a meses de durísimo trabajo, de tirones de pelos y largas conversaciones, pero de una inmensa alegría. Es difícil explicar lo que sentimos ahora mismo mi querido amigo y yo, el jueves nos mirábamos y sabíamos que no queríamos dejarlo aquí, porque hemos conseguido hacer un buen equipo y a pesar de lo impetuoso que soy yo y lo perfeccionista que es él, y de los meses duros que hemos pasado, hoy, todavía esbozamos una sonrisa al revivir estos dos días.

Conforme se fueron llenando las inscripciones y revisábamos los trabajos de los asistentes nos dimos cuenta de que el nivel comenzaba a ser bastante alto y que la exigencia todavía iba a ser mayor, fue un verdadero orgullo que fotógrafos de este nivel se pusieran en nuestras manos, gente venida de Palencia, Madrid, Panamá, País Vasco y varias partes de Aragón, confiaron en nosotros para seguir creciendo en su estilo fotográfico.

Me pareció curioso cuando Ramón, un auténtico crack y ahora un gran amigo que no tenía el placer de conocer, nos preguntó que qué había supuesto para nosotros este curso, os daré mi respuesta. Me llevo muchísimas cosas de este curso, pero hay una que destaca por encima de todas, el nivel humano y de sacrificio que hay en esta profesión, que muchas veces solo vemos nuestros ombligos, pero ahí fuera hay muchas historias, grandes historias fraguándose, profesores que dejan sus puestos fijos con una familia detrás, para luchar por su sueño de ser fotógrafo, una verdadera lección de talento y talante amigo; personas que no están contentas aquí y deciden probar suerte en otro país, Panamá, con una mochila y una cámara labran su futuro y menudo futuro. Fotógrafos que luchan día a día en sus trabajos fuera del mundo de la fotografía, para poder pagar las facturas y en su tiempo de descanso dedicarse a la fotografía de bodas, quitando horas de sueño a sus vidas, de hobbies, de estar con sus mujeres, sus maridos y sus hijos.  Fotógrafos de la vieja escuela que en vez de restar, suman, que luchan por avanzar, adaptarse a una sociedad cambiante que si te descuidas y te sientas, te pasa por encima.

Esta profesión es mágica, en pocos trabajos veremos a personas que compiten por el mismo pan, aprender unos de otros, ayudarse, auparse, unirse por un mismo fin, poner en valor la fotografía de bodas. De este curso también me llevo el haber cumplido un reto personal que tenía desde hace tiempo, los que me conocen lo saben bien. Además de haberlo cumplido con la persona que ha confiado en mi trabajo desde el principio, ese pedazo de fotógrafo que me ha enseñado muchísimo, y del que sigo aprendiendo día a día y del que espero, seguir aprendiendo muchísimo más tiempo, el fabuloso Muniesa. Un fotógrafo grande y que todavía lo es más como persona, eso si, se me queda un poco corto en estatura el tío, aunque siempre han dicho que el buen perfume se vende en bote pequeño,  ha sido un placer tenerte como compañero de viaje.

Siempre para el final lo mejor, los agradecimientos. Gracias a todos y cada uno de los asistentes, los esencials, o esencios para Miguel, por confiar en nosotros, por escucharnos con tanta atención y lo más importante, por enseñarnos tanto, porque muchas veces parece que sabe más el ponente que el asistente, pero nada más lejos de la realidad, me llevo grandes personas, grandes experiencias, nuevas formas de ver las bodas, he vuelto a sentir ese cosquilleo en el estomago al ver tantas visiones de una boda y os aseguro que estoy deseando que llegue el sábado para poner en práctica cosas que he aprendido de vosotros. Gracias además, por ese espíritu incansable, por haber convertido el curso en un taller participativo, activo, práctico.

 

Gracias a nuestros familiares, parejas y amigos, por soportar tanta tensión, por entendernos al haber desaparecido un tiempo de la faz de la tierra, por los nervios y por el retraso en las contestaciones a través de todos los dispositivos habidos y por haber, además de escuchar nuestras infinitas prácticas del taller para que todo saliera genial. Gracias a mi perrita, que durante dos días ha sufrido sola corriendo y subiéndose al sofá y cama libremente sin nadie que lo impidiese. Mil gracias a nuestros patrocinadores y colaboradores, la gran labor del Laboratorio Colorex ha sido impagable, excelente. Y las manos de Ana Artal dieron el pistoletazo de salida a una sesión en la que nuestra pareja, Bea y Cristian, estaban guapísimos, gracias una y mil veces Ana. Por cierto, también mil gracias a nuestra pedazo de pareja, especialmente a Cristian, que ya sabíamos que sería un poco más difícil para él.

 

Poco más queda por decir creo yo, solo que, en breves abrimos las reservas para el siguiente workshop. Os esperamos a todos, como siempre, como nunca, en familia.

 

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Boda

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